¿Habilidades Blandas o Habilidades para Adaptarse a los cambios?

En el ámbito de los negocios, la administración del trabajo y el desarrollo de las personas, a quien le puede caber duda la importancia de la comunicación efectiva, la capacidad de negociación, el liderazgo, la administración del tiempo, el trabajo en equipo, entre otros. Lo desafortunado, es que todas las anteriores, se agrupan en lo que denomina “Habilidades Blandas”, lo que resulta muchas veces peyorativo o despectivo.

Sin lugar a duda, en un mundo condicionado por los cambios tecnológicos cada día más vertiginosos y radicales, se requiere adquirir esas habilidades en todos los estratos de las organizaciones y a la vez que permitan lograr conexiones efectivas con su entorno, facilitando las dinámicas comunicacionales, de negocio y de desarrollo humano.

Lamentablemente, los sistemas de organización de la capacitación en nuestro país, por años, han degradado aún las Habilidades Blandas, privilegiando aquellas que derivan del conocimiento técnico, tareas concretas, aplicación de recetas para concretar un trabajo u otras (Habilidades Duras). En una situación ideal, ambas deberían coexistir y valoradas de la misma forma, este equilibrio es necesario para enfrentar una sociedad dinámica y desafiante.

Dado todo lo anteriormente expuesto, se hace necesario a sepultar el adjetivo “Blando” y transitar rápidamente a posicionar el concepto de “Habilidades para la Adaptación a los Cambios”, estando siempre presentes y a la par en la educación y adiestramiento en “Habilidades Duras”,  facilitar la tan necesaria flexibilidad de los puestos de trabajo en una empresa moderna, atenuar los efectos de la automatización y la irrupción de la Inteligencia Artificial  y por último permitir la administración del trabajo y el ocio ya que las dinámicas sociales futuras deberían apuntar a una sociedad de bienestar en la cual el trabajo es solo una parte de la ecuación.